SE PONE EN UNA CACEROLA TOMATE TRITURADO, EL BACALAO EN TROZOS SIN SAL, SE ENHARINA Y SE PONE EN LA CACEROLA UNA TANDA DE TOMATE OTRA DE BACALAO OTRA DE PIMIENTO MORRON O ASADO, UN POQUITO DE PIMIENTA UNA POCA DE AGUA, SE PONE EN EL FUEGO QUE NO SEA FUERTE,
SE MUEVE A MENUDO PARA QUE NO SE PEGUE, Y CUANDO SE COMPRENDA QUE ESTA COCIDO EL BACALAO SE SIRVE. SE LE PONE UN POCO DE ACEITE CRUDOmartes, 2 de junio de 2009
Un hombre está volando en un globo aerostático y se da cuenta de que se encuentra perdido. Mientras hace algunas maniobras ve a un tipo caminando por el campo. El hombre hace descender el globo algunos metros y grita:
"Perdone, ¿me puede decir dónde estoy?"
A lo que el hombre que está abajo responde: "Usted está en un globo aerostático, suspendido a unos 10 metros del suelo."
"Usted es informático ¿verdad?", dice el del globo.
"Así es", dice el de abajo. "¿Cómo se ha dado cuenta?"
"Bueno", dice el del globo. "Todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero no resulta de utilidad para nadie."
Y el de abajo responde: "Y usted debe de ser un usuario de computadora."
"Exacto", responde el del globo. "¿Cómo lo ha sabido?"
"Sencillo. Usted no sabe dónde se encuentra, ni hacia dónde va, pero espera que yo le pueda ayudar. Usted está en la misma situación que antes de que nos encontrásemos, pero ahora cree que la culpa la tengo
"Perdone, ¿me puede decir dónde estoy?"
A lo que el hombre que está abajo responde: "Usted está en un globo aerostático, suspendido a unos 10 metros del suelo."
"Usted es informático ¿verdad?", dice el del globo.
"Así es", dice el de abajo. "¿Cómo se ha dado cuenta?"
"Bueno", dice el del globo. "Todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero no resulta de utilidad para nadie."
Y el de abajo responde: "Y usted debe de ser un usuario de computadora."
"Exacto", responde el del globo. "¿Cómo lo ha sabido?"
"Sencillo. Usted no sabe dónde se encuentra, ni hacia dónde va, pero espera que yo le pueda ayudar. Usted está en la misma situación que antes de que nos encontrásemos, pero ahora cree que la culpa la tengo
Caminaba un misionero por la sabana africana, cuando de repente vio aparecer ante si, un león enorme.
El misionero miró a la derecha e izquierda, pero no encontró ningún lugar para ocultarse; ante lo cual comenzó a rezar, diciendo:
Señor, infunde a este animal sentimientos cristianos.
Ustedes dirán que la oración no es eficaz, pero en éste caso sí que lo fue, porque ¡Milagro!
El león se arrodilló y dijo:
Bendice señor este alimento que vamos a comer debido a tu bondad, amén.
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